Geoingeniería: un resumen desde la sociedad civil

En los últimos 10 años, un pequeño pero creciente grupo de gobiernos y científicos, la mayoría provenientes de los países más poderosos y más contaminadores el clima en el mundo, ha estado presionando para que se considere políticamente la geoingeniería, la manipulación del clima gran escala por medios tecnológicos.

La geoingeniería es inherentemente de alto riesgo y sus efectos negativos se distribuirán inequitativamente. Debido a esto, la geoingeniería se ha presentado frecuentemente como “Plan B” para confrontar la crisis del clima. Pero después del Acuerdo de París, que estableció la ambiciosa meta de mantener la temperatura muy por debajo de los 2 OC y posiblemente incluso a 1.5 OC, el discurso ha cambiado. Ahora, la geoingeniería se presenta cada vez más frecuentemente como un medio “esencial” para alcanzar esta meta, mediante una mezcla de tecnologías riesgosas que podrían capturar carbono de la atmósfera para crear las llamadas “emisiones negativas” o tomar el control del termostato global para bajar de manera directa la temperatura del clima.

    No debe sorprender que la geoingeniería esté ganando favor político a medida que aumenta la temperatura. La industria de los combustibles fósiles está desesperada por proteger su infraestructura, cuyo costo se calcula en $ 55 billones de dólares, y sus $ 20 a $ 28 billones de dólares en activos fijos que solo pueden extraerse si a las corporaciones se les deja rebasar sus límites de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

    El supuesto teórico es que las tecnologías de geoingeniería eventualmente pueden permitirles que recapturen CO2 de la atmósfera y enterrarlo en el suelo o el océano, o que inyectar sulfatos en la estratósfera podría bajar la temperatura, “comprándonos más tiempo” mientras llegamos a un acuerdo para reducir radicalmente nuestras emisiones de combustibles fósiles. De cualquier forma, esto deja que la industria de los combustibles fósiles siga sin reventar la “burbuja del carbono” más allá de la abierta negación del cambio climático. En otras palabras, las propuestas de geoingeniería se están volviendo la herramienta principal de la industria de los combustibles fósiles para minimizar la voluntad política para bajar las emisiones de gases ahora mismo. Las propuestas de geoingeniería también se están volviendo el arma de última instancia para algunos desesperados científicos del clima, incapaces de producir rutas que reordenen nuestro modelo de crecimiento económico con un futuro climáticamente seguro.

    ¿Pero qué es exactamente la geoingeniería y qué tecnologías se están proponiendo? Y ¿cuáles con los riesgos y las implicaciones asociadas con las respectivas tecnologías cuando se trata de la integridad ecológica, ambiental y la justicia climática y la democracia?

 

¿Qué es la geoingeniería?

La noción de manipular el clima con ingeniería se ha contemplado por más de un siglo. Hasta hace poco, se discutía principalmente como una herramienta de control militar para modificar el clima con propósitos hostiles. Con el advenimiento de las cada vez más frecuentes crisis climáticas, el espectro de las propuestas de geoingeniería ha aumentado también, y ahora mismo el debate público sobre la geoingeniería explora si se trata de un medio para combatir el cambio climático en vez de a otras naciones.

    La geoingeniería, o la geoingeniería climática, se refiere a un conjunto de técnicas diseñadas para intervenir y alterar los sistemas de la Tierra en gran escala –particularmente se refiere a manipulaciones climáticas que intentan “remediar” el cambio climático. Se sugiere cada vez más como una forma de “ganar tiempo” mientras se logran cambios verdaderos, o como una póliza de seguro para nuestros bisnietos, pasándole la carga de resolver el problema a las siguientes generaciones.

    La geoingeniería puede incluir intervenciones en la tierra, en los océanos o en la atmósfera. Incluye la técnica llamada gestión de la radiación solar (SRM, por las siglas en inglés de Solar Radiation Management); otras intervenciones de los diversos sistemas bajo el concepto de remoción de dióxido de carbono (CDR, por las siglas en inglés de Carbon Dioxide Removal) y remoción de gases de efecto invernadero (GGR, por Greenhouse Gas Removal). Todas estas son propuestas teóricas y aunque algunas técnicas de CDR están a punto de salir al mercado según sus promotores, asegurar que serán efectivas para enfrentar el cambio climático es mera especulación, basada, en el mejor de los casos, en limitado modelaje de computadora.

    Es significativo que ninguna de las técnicas de geoingeniería en la mesa buscan abordar las causas de raíz del cambio climático. Estas técnicas están diseñadas para contrarrestar parcialmente algunos de sus síntomas. Las causas profundas del cambio climático (consumismo creciente, deforestación, agricultura no sostenible y cambios en el uso del suelo) seguirán sin alternación. Puesto que la geoingeniería por definición intenta alterar los sistemas de la Tierra como el ciclo del carbono y el ciclo hidrológico, es naturalmente transfronteriza. Y como sabemos muy poco del funcionamiento del ecosistema planetario en su totalidad y de todos sus subsistemas, hay enormes posibilidades de que en vez de mejorar el clima, lo empeore.

El resumen completo incluye las técnicas de la geoingeniería, los argumentos que explican su peligrosidad, los tratados internacionales que la preveen y desde donde se podría desarrollar una gobernanza con la sociedad civil. Descargar el PDF.