Biología sintética, biodiversidad y agricultores

La forma en que los ingredientes para los alimentos, los saborizantes, los cosméticos y las fragancias se producen en los mercados globales está cambiando radicalmente. El nuevo nombre del juego es “biosíntesis” —o también, biología sintética. Mediante la biosíntesis, las esencias o los compuestos clave de sabores y fragancias se producen artificialmente con organismos sintéticamente diseñados. Esta nueva revolución técnica tendrá efectos que van desde impactos ambientales a profundas afectaciones sociales y económicas a los sustentos, las industrias y los paisajes.

 

Campesinos y agricultores, cultivadores, recolectores y cosechadores —los que suministran los productos naturales de los que se hace nuestra comida, cosméticos, jabones, textiles y más— particularmente en los trópicos, serán quienes asuman los riesgos y trastornos ocasionados por la biología sintética. Por supuesto, también los consumidores y los trabajadores serán afectados. 

 

Compartimos una colección de estudios de caso que cuentan la historia de 16 materias primas (derivados botánicos) de alto valor que la industria de la biología sintética intenta sustituir. Cada uno de los estudios de caso detalla el estado de la investigación o producción de dicho derivado, los intereses industriales detrás del mismo, los potenciales impactos biológicos y culturales y cómo la entrada en el mercado de los sustitutos biosintetizados puede dañar profundamente las formas de subsistencia de las comunidades que los suministran.