Nombrando el ahora

Una parte fundamental de lo que hace el Grupo ETC es tratar de entender las tendencias emergentes en ciencia y tecnología. Estamos ansiosos por comprender las implicaciones de las nuevas realidades que están surgiendo a nuestro alrededor, ya sea que se relacionen con inteligencia artificial, ingeniería social, formas extremas de modificación genética digital, concentración corporativa, vigilancia, autoritarismo o geoingeniería.

Puede ser tentador —y a menudo útil— aplicar los conceptos del pasado para entender el presente o el futuro. Sin embargo, también queremos reservar un espacio para nombrar lo que es nuevo de las situaciones a las que nos enfrentamos.

Lo que sigue son doce sondeos y especulaciones del Grupo ETC que reflejan cómo estamos entendiendo el mundo en 2019 y más allá. En algunos casos, estas reflexiones son un adelanto de la investigación y análisis que esperamos publicar este año. Estamos muy contentos de compartirlos con ustedes y esperamos con interés los debates y las discusiones que se avecinan.

Feudalismo de datos: La paradoja del control cada vez mayor que ejercen nuestros nuevos amos de Silicon Valley es que la mayoría de las personas, al menos en teoría, lo consintieron. Todos los usuarios de Facebook, Amazon, Alibaba, Google y Apple aceptaron “voluntariamente” algunos términos y condiciones haciendo clic en la casilla correspondiente, cuya importancia puede terminar superando a las casillas electorales. En lugar de obligarnos a comprar cosas —la táctica favorita de los monopolios de software corporativo en las últimas décadas del siglo XX—, los nuevos señores feudales de la información nos sedujeron en línea y por medio de nuestros teléfonos inteligentes a la servidumbre de la agregación de datos y el diseño del comportamiento, creando interfaces atractivas y ofreciendo sus servicios “gratis”. Sin embargo, ya estamos pagando el costo. Hemos entregado a las compañías de plataformas de datos un control concentrado y extremo sobre los activos más valiosos de la economía de la información. Son estos datos los que permiten a las compañías anticipar nuevas tendencias y manipularlo todo, desde movimientos políticos hasta patrones de tráfico —obteniendo enormes ganancias en el proceso.

En opinión de ETC, la siguiente etapa de adquisición de datos masivos, que está sucediendo ahora, puede incrementar el poder concentrado de los amos de la información: la información ecológica, agrícola y ambiental también se está extrayendo, procesando y utilizando para conseguir más ganancias corporativas. Con el tiempo, esto involucrará más de un billón de sensoresque generarán bronto-bytes (1000 billones de billones de bytes) de datos ajustados a nuestros sistemas de alimentos, de vida, de transporte e incluso a nuestros cuerpos, lo que le otorga a Silicon Valley una mayor omnipotencia no sólo en los detalles de nuestras vidas individuales, sino también del entorno, de los alimentos y de los genes que les dan forma. A medida que AlphabetAlibabay Amazon pasan de estar en línea a estar allí afuera, es como si un puñado de monarcas se apoderaran de la mayor parte de la tierra común en el mundo antes de que alguien se diera cuenta de lo valiosa que es. Lo extraño es que todos estemos continuamente de acuerdo, usualmente sin pensarlo dos veces, en entregarles ese control al mismo tiempo que aclamamos la marcha hacia delante de los datos masivos como un bien puro y sincero. Los magnates ladrones de Silicon Valley no tuvieron que desalojarnos por la fuerza de nuestros preciados recursos comunitarios porque muchos de nosotros ya los habíamos entregado voluntariamente.

Automático —no es— para la gente: El compromiso de fines del siglo XX entre los gobiernos neoliberales y las poblaciones de las economías más industrializadas se ha basado en un entendimiento de que las élites en el poder necesitaban a las masas para operar los sistemas de producción y les ofrecerían a cambio leyes algo liberales y redes de seguridad para aplacarlas. Dada la aceleración de la inteligencia artificial, blockchain y la automatización, ya no queda claro que las oligarquías corporativas necesiten a las masas para operar sus economías, ni siquiera a leales espías y soldados humanos para reprimir la disidencia. ¿El resultado? El neoliberalismo parece estar cayendo en desgracia y el capitalismo sin ley está echando raíces. Amazonas enfrenta un ataque de tala y quema, mientras que Amazon expande agresivamente su imperio de datos y distribución. A medida que se rompe el compromiso de posguerra en los ricos países coloniales, los políticos buscan naturalmente desviar la culpa de las crisis socioeconómicas acumuladas a personas con antecedentes de refugio y migración y a grupos y religiones marginadas. En las redes sociales, han encontrado nuevas herramientas con las que convertir la desconfianza en odio. ¿Tendrá algo que ver el auge del populismo autoritario —desde Trump y Bolsonarohasta el Brexit y Europa— con nuestro cambiante panorama tecnológico? En opinión del Grupo ETC, pueden apostarlo.

Intolerancia segmentada / Ingeniería memética: Hace dieciséis años, el Grupo ETC advirtióque la Fundación Nacional de Ciencias de EUA estaba dedicándose a lo que luego denominaron “ingeniería memética” — el uso de análisis de datos masivos y tecnologías neuronales para comprender en tiempo real cómo crecen las ideas y cómo puede manipularse externamente ese proceso. En 2003, los legisladores estadunidenses soñaronde forma escalofriante con que “la ciencia memética podría ayudarnos a enfrentar los desafíos a la supremacía cultural estadunidense”. La industria de las encuestas ha seguido las actitudes del público durante décadas, pero los ingenieros meméticos de la era Trump están surfeando una ola de datos acumulados por las redes sociales y las bases de datos políticas. Los atracadores corporativos de alto nivel tienen una capacidad sin precedentes para apelar a lo peor de nuestra naturaleza —los sentimientos antiinmigrantes encabezan la lista actual. Ahora sabemos que al rastrear y extrapolar actitudes y crear perfiles de personalidad, compañías como Cambridge Analytica desarrollaron métodos afinados para probar mensajes y manipular audiencias estratégicas en una escala masiva. Las plataformas digitales están siendo utilizadas para probar la tolerancia de la población a políticas extremas —ya sea a niños enjaulados en la frontera entre México y EUA o a la hiperextracción en la selva brasileña. Estas compañías han racionalizado y amplificado por lucro la destrucción algorítmica del tejido social por parte del libertarianismo de derecha, a menudo con la ayuda de compañías de Silicon Valley que buscan sacar provecho.

Usar los medios de comunicación masivos para distraer al público de sus verdaderos enemigos es, por supuesto, una práctica tradicional de las élites gobernantes. Pero las sofisticadas técnicas de manipulación a través de algoritmos de selección de fuentes de noticias, redes de bots y cuentas falsasson objetivos en rápido movimiento impulsados ​​por las ganancias corporativas —y carecen profundamente de transparencia. Con la admisión de Facebook en noviembre de 2018de que su plataforma fue usada para impulsar el apoyo popular en Myanmar al genocidio de musulmanes, en ETC nos preguntamos en qué medida la política algorítmica está dirigiendo las cosas en todo el mundo. En un año en que nos enteramos que la selección belga de fútbol se volcó al aprendizaje automáticopara perfeccionar sus novedosas y exitosas estrategias mundialistas, también nos preguntamos si algunos de los mensajes y movidas políticas más extrañas de los gobiernos más poderosos del mundo no son los arrebatos mal pensados de twitter que parecen ser, sino más bien el resultado de análisis estratégicos impulsados por inteligencia artificial que sugieren algunos juegos de poder bastante contra-intuitivos. ¿Los líderes reaccionarios son tontos beligerantes, peones de alguien más en el juego de ajedrez tridimensional de IA o una combinación inescrutable de los dos? En 2019 trataremos de anticiparnos. A seguirle la pista al meme #robogov.

La singularidad es adorable: Quienes están en el poder tienen una forma de elevar las ideas —y a los intelectuales que las promueven— que hace que su agenda política y económica parezca predestinada. En la década de 1990, el “fin de la historia” de Fukuyama y el “no hay alternativa” de Thatcher fueron ideas poderosas para desarmar la disidencia social. Ambos afirmaban y aplaudían el inevitable dominio del modelo económico neoliberal. Hoy en día, el neoliberalismo ha perdido algo de su brillo, pero Silicon Valley ha adoptado los mismos métodos para allanar el camino para el auge de la inteligencia artificial impulsada por datos masivos controlados por corporaciones. La “singularidad” es la hipótesis de que la invención de la superinteligencia artificial desencadenará abruptamente un crecimiento tecnológico descontrolado. “No se puede simplemente detener el progreso tecnológico”, le dijo recientemente Yuval Noah Harari, una de las nuevas voces de la inevitabilidad, a The Guardian. “Aun si un país deja de investigar la inteligencia artificial, otros países continuarán haciéndolo”. El análisis de Harari tiene muchos matices, pero las versiones más crudas de la inevitabilidad están disponibles a granelen las empresas de relaciones públicas contratadas por empresas de IA, blockchain y genómica. No importa si quien expresa la inevitabilidad es un vegano que medita dos horas al día (como Harari) o un experto que sale tambaleándose de la barra libre de la compañía, el efecto neto de este discurso es eliminar lo que posiblemente sea la herramienta más poderosa de todas las personas cuyos medios de vida están amenazados por las nuevas tecnologías: la capacidad de decir no clara y llanamente. (Un tema que ETC abordó hace más de 20 años). Nada es inevitable sobre la burbuja multimillonaria de inversión en inteligencia artificial o genómica o sus vínculos con los imperios anarco-feudales de datos y la segmentación de intolerancia. El surgimiento de la tecnología democrática deliberativa (ver más abajo) puede ser una salida o una solución.

El lucro como horror: 200 años después de la publicación de Frankenstein de Mary Shelley, el extrañamente emocionado anuncio del científico chino He Jiankui de que había editado genéticamente no uno, sino dos seres humanos, hizo que el 2018 cerrara en suspenso. Fue un año en el que otros biocientíficos ensalzaron con orgullo su capacidad para dar nueva forma a las poblaciones mediante impulsores genéticos exterminadores. He Jiankui pensó que tenía una solución elegante para el sida, pero con varias empresas emergentes los críticos acusaron que también estaba levantando la tapa de la eugenesia comercial. El cártel de los impulsores genéticos, algunos de los cuales también tienen sus propias empresas en marcha sigilosa, puede afirmar que están luchando contra la malaria y la extinción de especies, pero están iniciando ingenuamente una nueva y problemática carrera de herramientas agroindustriales. Quizás haya algunos científicos cuyo deseo de conocimiento los lleva a lugares oscuros, pero la práctica verdaderamente peligrosa de la ciencia es cuando el deseo de conocimiento de los científicos se pone al servicio de remodelar la vida misma para obtener ganancias y construir carreras empresariales. Alimentada en parte por la advertencia permanente del cuento de Shelley, las restriccioneshasta ahora impuestas a los impulsores genéticos y la modificación genética humana demuestran que es posible mantener al monstruo de Frankenstein en el castillo (o al menos en la colina), pero es necesaria una supervisión más seria de la innovación para impedir la creación de nefastos agregados.

Rellenos y hambrientos: Según un artículo de 2018, un terciode la humanidad padece síndrome metabólico. El síndrome metabólico está definido por la Mayo Clinic como “un conjunto de afecciones: aumento de presión arterial, alto nivel de azúcar en la sangre, exceso de grasa corporal en la cintura y niveles anormales de colesterol o triglicéridos, que ocurren juntos, aumentando el riesgo de enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y diabetes”. Este incremento es impulsadopor un sistema alimentario corporativo que comercializa un exceso de “comida rápida con alto contenido de calorías y bajo en fibras” y la disminución de la actividad física durante el tiempo libre. Al mismo tiempo, la falta de alimentos está afectando a más personas que nunca: uno de cada nueve humanos pasa hambre. La Organización Mundial de la Salud estimaque en 2017, la desnutrición atrofió el crecimiento de 151 millones de niños menores de cinco años. El cambio climático fue identificado como una de las principales causas de desnutrición, con cambios que conducen a la reducción de nutrientes en cultivos básicos. Mientras tanto, muy pocos legisladores reconocen que la desnutrición también es comúnentre personas obesas, porque su dieta depende mucho del azúcar. Viejo pero bueno, el título del libro de Raj Patel, Stuffed and Starved: The Hidden Battle for the World Food System [Rellenos y hambrientos: la batalla oculta por el sistema alimentario mundial] (2ª edición, 2013) es un pertinente resumen de las tendencias mundiales que aún se están desarrollando en 2019 —doce años después de su primera edición.

Conos de nieve vs. tubérculos: la nueva lucha de alimentos: Los Agronegocios se están moviendo hacia un paradigma de producción de alimentos altamente mecanizado en el cual las materias primas genéricas como maíz y azúcar se procesan en distintas fábricas de texturas y derivados, luego se combinan con sabores producidos por microorganismos sintéticos en tinas utilizando esas mismas materias primas. Basándonos en una tendencia de la comida estadunidense, podemos llamar a esto la versión cono de nievede la alimentación —la misma base nutricional deficiente para todo, presentada en diferentes formas, colores y sabores. Este modelo puede contrastarse con lo que podría llamarse el modelo de la papa andina: diversas variedades y especies que se han cultivadodurante cientos de años para prosperar en condiciones específicas. La agroindustria global aprovecha continuamente una porción muy reducida de innovación tecnológica para expandir la presencia de monocultivos en la base de tierra cada vez más pequeña que los campesinos utilizan para alimentar al 70% de la población mundial, expandiendo el modelo de cono de nieve y empujando las raíces y los vegetales de hoja verde a los márgenes.

Intereses por las nubes: El informe especial del IPCC sobre el calentamiento de 1.5 grados provocó una oleada de urgencia en el debate sobre el clima. Si bien las conclusiones no son nuevas, muchas fuerzas se vieron galvanizadas por el tono alarmante de los científicos, funcionarios y diplomáticos inherentemente conservadores. La lucha sobre cómo se movilizará esta urgencia está en marcha. Una historia a seguir en 2019 es una propuesta del gobierno de Suiza para abordar las gobernanzas de la geoingeniería en la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA4) en marzo. Debería ser una prohibición directa de la geoingeniería —o al menos un fortalecimiento de la moratoria existente sobre la geoingeniería en el Convenio sobre Diversidad Biológica y el Convenio de Londres—, pero podría tratarse de un deslizamiento peligroso hacia permitir pruebas y despliegue. Es de suma importancia la forma en que los gobiernos intentan resolver la urgencia de la crisis climática. ¿Serán soluciones impulsadas comunitariamente que aborden múltiples crisis —nutrición, desigualdad, salud, contaminación— y desmantelen las fuerzas estructurales que crearon la crisis climática, o serán arreglos tecnológicos a gran escala como la geoingeniería que generen burbujas de inversión rentables y concentren aún más el poder arriba? ¿Un nuevo acuerdo justo y verde o un crudo saqueo de geoingeniería? Nunca ha habido tanto en juego. Las palabras nos fallan.

Tecnología democrática deliberativa: En ETC nos sentimos algo alentados por algunos ejemplos de deliberación popular y una versión positiva de “recuperar el control”. En 2016, el gobierno de Irlanda tomó la decisión de revisar su prohibición del derecho al aborto, dando el notable paso de entregar las deliberaciones a una asamblea de ciudadanos —una muestra transversal inclusiva de amas de casa, estudiantes, maestros jubilados y conductores de camiones, ni un solo político electo. Mientras se utilizaba el “recuperar el control” para difundir prejuicios del otro lado del Mar de Irlanda en Gran Bretaña, los ciudadanos irlandeses discutieron sobre el acceso de las mujeres a una tecnología que les permitiera acceder a sus derechos reproductivos. Durante cinco fines de semana, este grupo discutió las regulaciones que obligaron a más de 170 mil mujeres irlandesas a viajar al extranjero para abortar, a menudo en secreto, desde 1980. Al final, los noventa y nueve miembros votaron por un cambio. En el referéndum de mayo de 2018, el 66.4% de los votantes irlandeses expresaron su acuerdo con la asamblea. Si bien este derecho básico no parece ser una cuestión principalmente tecnológica, Irlanda ha establecido un inspirador precedente para la deliberación democrática y lo ha combinado con una legislación nacional decisiva que ya entró en vigor en 2019. Durante los últimos años, ETC ha estado trabajando para construir redes de la sociedad civil que puedan servir como Plataformas de Evaluación Tecnológica, y el ejemplo de Irlanda inspira para ver cómo nuevas alianzas pueden escalar esos esfuerzos, impactando positivamente a millones de personas.

La edad del consentimiento (libre, previo e informado): El movimiento #MeToo ha puesto el tema del consentimiento en primer plano en los países ricos de todo el mundo, a medida que mujeres valientes han presentado denuncias de agresión sexual contra hombres a menudo prominentes y poderosos. El avance del consentimiento como norma poderosa, sin embargo, va mucho más allá de ese terreno. Las luchas contra los oleoductos y gasoductos en tierras indígenas de Canadá dependen del Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI) de las naciones por cuyos territorios intentan cruzar los ductos. En ETC nos encantó ser parte en 2018 de quienes impulsan una medida histórica en Naciones Unidas que ahora requiere el consentimiento libre, previo e informado de cualquier comunidad afectada —como las de África Occidental— antes de que se liberen organismos impulsores genéticos al medio ambiente. Como con #MeToo, la creciente noción de consentimiento no se aplica de forma equitativa y será resistida por hombres poderosos y sus fundaciones. La capacidad de los depredadores neocolonialistas con tecnología de punta para ignorar, cooptar y eludir las normas no puede subestimarse, pero los casos de alto perfil están cambiando las expectativas y se está iluminando el horizonte de posibilidades políticas para un futuro más consensual.

Agricultura inteligente, con gran ancho de banda, habilitada para redes neuronales, rica en genes, intensiva en conocimiento: Imagínese una red global de pares cuya economía del conocimiento contiene brontobytes de información genética de alta fidelidad y patrones de comportamiento humano específicos al contexto… Imagínese que pudiéramos recopilar y aprovechar los resultados de esa red para mitigar el cambio climático, resolver la pobreza y alimentar al mundo… No, no estamos tratando de vender el último arreglo tecnológico. Nos referimos, por supuesto, a la densa red mundial de pueblos indígenas y campesinos que han formado asociaciones multigeneracionales con la tierra y las especies con las que co-evolucionan, mientras alimentan a la mayoría de la población mundial. La biodiversidad que protegen, mantienen y administran vale billones —en el sentido específico de que sin ella no es posible ninguna actividad económica. Los agricultores campesinos y las comunidades indígenas son el futuro, al menos tanto como son el pasado —y con suerte mucho más. La verdadera “agricultura de precisión” comprende y se adapta profundamente a las condiciones locales y responde a las necesidades reales —eso es la agricultura agroecológica. Los duques y señores feudales de la información aún no la extraen ni se la apropian, y con un poco de estrategia, trabajo duro y una buena dosis de resistencia, esperamos que nunca jamás lo harán.

La desesperación es la nueva esperanza: La rápida erosión de los gobiernos e instituciones y la violencia que la acompaña pueden no ser sólo reflejos de pérdida. Aunque su resultado está lejos de ser seguro, también está en marcha una transformación. La movilización de nuevas propuestas radicales y la contramovilización de fuerzas reaccionarias revela que los sistemas están en crisis. Es un momento de desagradable honestidad, pero también de posibilidad creativa sin precedentes. Hace más de una década, Arundhati Roy escribió: “Otro mundo no sólo es posible, ella está en camino. En los días tranquilos puedo escuchar su respiración”. Si por fin nace un mundo nuevo, patear y llorar un poco puede ser un signo de salud.